Sala de exposición virtual
Nana Fang camina a paso ligero desde el laboratorio hasta la nave de producción. «Recorro este trayecto varias veces al día», afirma. Nana dirige el departamento de Control de Calidad (CC) de la planta de ECKART en Jinan, China.
Con movimientos ensayados, Nana comienza el control del proceso: toma una muestra del molino de bolas, evalúa su color y su comportamiento de flujo con ojo experto y determina el tamaño de las partículas. «Gracias a mis muchos años de experiencia en control de calidad, comprendo lo crucial que es una supervisión minuciosa para garantizar una calidad constante del producto y lotes estables».
Junto a su equipo, Nana trabaja tanto en el laboratorio como en la planta de producción. Estar presente directamente en la planta de producción es un aspecto fundamental de su función. Los procesos exigen prestar toda la atención incluso a las desviaciones más pequeñas en el proceso o en el producto. «Un fuerte sentido de la responsabilidad, la paciencia y los conocimientos técnicos son esenciales aquí», subraya Nana mientras pasa a analizar los pigmentos durante la fase de mezcla y amasado. «Llevo 20 años en este sector y conozco a la perfección todos los procedimientos y métodos de control de calidad. Junto con mi equipo, recogemos continuamente muestras de la línea de producción y las analizamos en el laboratorio. Al hacerlo, recorremos cada día las distancias más largas a pie de toda la planta». Con una sonrisa, Nana añade: «Por supuesto, eso también lo medimos».
Cuando Nana asumió el cargo de jefa del departamento de control de calidad en 2011, lo consideró una gran muestra de confianza y, al mismo tiempo, una motivación para estar a la altura de la responsabilidad. Sin embargo, hasta el día de hoy sigue dando mucha importancia a participar activamente con su equipo en la línea de producción. «El espíritu de equipo, la responsabilidad y el compromiso son muy importantes para mí. Liderar significa dar ejemplo. Por eso estoy presente en la línea de producción todos los días».
Los resultados hablan por sí solos: gracias a unos procesos estables, Nana y su equipo garantizan una calidad constante. Desde hace muchos años, la tasa de reclamaciones sobre los productos es prácticamente nula. «Dedico mucho tiempo a evaluar con el equipo el aspecto, la finura y las variaciones de color de los productos. La evaluación visual de los pigmentos de aluminio requiere experiencia y un ojo entrenado».
Para mí, un equipo sólido, una comunicación abierta y unos procesos estables son los elementos que garantizan un rendimiento óptimo.
El control de calidad se encarga de garantizar una calidad constante del producto y de detectar desviaciones, y esto solo se puede lograr mediante una comunicación abierta y una actuación centrada en el objetivo. «Estoy convencida de que un equipo sólido logra más de lo que cualquier persona podría lograr por sí sola. La expresión abierta de opiniones y la búsqueda conjunta de soluciones son, para mí, las características que definen a un equipo sólido», explica Nana. «Detectamos los errores muy rápidamente y, a menudo, debemos tomar decisiones en poco tiempo, al tiempo que desarrollamos soluciones de forma colectiva que ahorran tanto tiempo como costes».
Esta combinación de rutina y experiencia, junto con lo inesperado y la necesidad de actuar con rapidez, sigue inspirándola incluso después de más de 20 años en el puesto: «Cuando todos remamos en la misma dirección, queda realmente claro que un equipo es más que la suma de sus partes».